Por: Jorge Yeicatl/ @Jorge_Yeicatl / @desconocido_tour
Fotos: Jorge Yeicatl/ @Jorge_Yeicatl / @desconocido_tour
El pasado fin de semana, el Parque Bicentenario fue testigo del nacimiento del Titans of Metal Fest, un evento que reunió a algunas de las bandas más icónicas del género bajo la producción de Medussa Entertainment. Con un cartel que incluyó a W.A.S.P., Cavalera, Lizzy Borden, Fear Factory, Six Feet Under, Lovebites y más, el festival marcó un hito en la escena metalera en México.
El cartel estuvo encabezado por W.A.S.P., una agrupación que desde 1982 ha sido sinónimo de provocación y teatralidad en el heavy metal. Liderados por Blackie Lawless, interpretaron clásicos como “I Wanna Be Somebody” y “Wild Child”, transportando al público a la esencia del metal de los años 80.

Los hermanos Max e Iggor Cavalera, fundadores de Sepultura, presentaron su proyecto Cavalera, reviviendo la energía brutal de discos influyentes como “Arise” y “Chaos A.D.”. Su combinación de agresividad y percusión tribal resonó con fuerza entre los asistentes, demostrando por qué siguen siendo una referencia en el metal mundial.
Lizzy Borden ofreció uno de los espectáculos más teatrales del festival, combinando heavy metal con elementos de glam y cine de terror. Su propuesta visual y actitud desafiante dejaron una impresión duradera en el público.

Fear Factory, pioneros en fusionar metal extremo con elementos industriales y electrónicos, entregaron una descarga de energía con temas como “Replica” y “Edgecrusher”, consolidándose como referentes del metal moderno.
Six Feet Under, liderados por Chris Barnes, exvocalista de Cannibal Corpse, sumergieron a los fanáticos en los rincones más oscuros del death metal, manteniendo viva la esencia del género con su actuación.

Desde Japón, Lovebites, una banda compuesta íntegramente por mujeres, sorprendió con su virtuosismo en el power metal, demostrando estar a la altura de las grandes bandas europeas y liderando la nueva ola del género.
El festival Titans of Metal, en su primera edición, superó las expectativas y se consolidó como una nueva plataforma para la música en vivo. Con una producción impecable, un cartel variado y una energía desbordante, dejó en claro que llegó para quedarse. Los asistentes ya esperan con ansias la próxima edición.