Por: Cristy Padrón
El regreso de AC/DC a la Ciudad de México se convirtió en uno de los acontecimientos musicales más relevantes de 2026. Tras 17 años de ausencia, la legendaria banda australiana ofreció un concierto explosivo en el Estadio GNP Seguros, donde más de 60 mil asistentes fueron testigos de una noche cargada de potencia, nostalgia y conexión pura con el rock.
Como parte de su gira “Power Up”, el grupo demostró que el paso del tiempo no ha mermado su capacidad de entrega en el escenario. Liderados por el incombustible Angus Young, los músicos desplegaron un espectáculo de alto voltaje, con una ejecución sólida y un sonido impecable que hizo vibrar cada rincón del recinto.

El setlist estuvo marcado por clásicos imprescindibles como “Thunderstruck” y “Back in Black”, temas que encendieron de inmediato a un público entregado, que coreó cada canción con intensidad. La producción también fue uno de los puntos más destacados: un escenario monumental, acompañado de efectos visuales impactantes, elevó la experiencia a un nivel espectacular.
La respuesta del público mexicano fue, en general, eufórica y apasionada, aunque en redes sociales surgieron comparaciones sobre su intensidad frente a otras plazas de la gira. Aun así, la atmósfera dentro del estadio fue descrita como una auténtica descarga de “rock infernal”, con un sonido contundente que reafirmó el poder de la banda en vivo.

Uno de los momentos más emotivos de la noche fue el homenaje al fallecido Malcolm Young, cuya presencia simbólica se mantuvo viva a lo largo del concierto, recordando el legado que ayudó a construir.
La crítica especializada coincidió en calificar el show como una experiencia memorable, incluso una “comunión” entre la banda y sus seguidores. Así, AC/DC no solo saldó una larga deuda con su público en México, sino que reafirmó su lugar como una de las agrupaciones más influyentes y vigentes en la historia del rock.