La MALDITA VECINDAD celebra 40 AÑOS de TRAYECTORIA con una GRAN FIESTA de ROCK en la ARENA CDMX
Por: Oscar Sosa
Foto: Mary Miranda
La banda capitalina celebró cuatro décadas de trayectoria con una fiesta que es ofrenda, memoria y puro pachuco
Hay noches que no son conciertos. Son rituales. Esta noche, en la Arena Ciudad de México, será una de ellas.
La Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio, la banda que le enseñó al rock mexicano a bailar ska con huarache y a hablar de barrio con orgullo, celebra 40 años de historia. Cuatro décadas de música, de calle, de resistencia cultural. Y lo hará donde se debe: frente a su gente.
No es una fecha cualquiera. La celebración cae en plena temporada de Día de Muertos, y no es casualidad. La Maldita entendió desde su primer acorde que el rock en este país también es ofrenda, es raíz y es memoria. Esta noche, el concierto será también un homenaje a los ancestros, a los que ya no están, a Eulalio Cervantes “Sax”, cuya presencia sigue sonando en cada saxofón, y a todas las generaciones que crecieron con “Pachuco”, “Kumbala” y “Pata de Perro” como himnos.
EL SONIDO QUE INVENTÓ UN PAÍS
Cuando Roco Pachukote, Aldo Acuña, Pato Montes y compañía salieron de los círculos de la Roma y la Guerrero a finales de los ochenta, nadie hacía lo que ellos. Tomaron el ska jamaiquino, lo cruzaron con rock, con danzón, con bolero, con la cumbia de la vecindad y le pusieron letra de crónica urbana.
Esa fórmula, que parecía imposible, se convirtió en la banda sonora de un México que despertaba del temblor del 85 y que necesitaba gritar su identidad. La Maldita no solo hizo canciones. Hizo cultura. Fue parte del movimiento “Rock en tu idioma”, llenó el Zócalo, cruzó el Atlántico, puso el sombrero de pachuco en el mapa del mundo y le dio al rock mexicano una dignidad que no pedía permiso.
Temas como “Don Palabras”, “La Maldita”, “Solín” y “Un poco de sangre” no son solo éxitos. Son documentos de barrio.
UNA ARENA CONVERTIDA EN VECINDAD
Esta noche, la Arena CDMX, con capacidad para más de 20 mil personas, dejará de ser arena para volver a ser vecindad. Se espera un recorrido por sus cinco discos de estudio, por sus lados B, por sus colaboraciones, y por esa energía en vivo que ninguna otra banda en español puede replicar.
Porque a 40 años de su nacimiento en 1985, La Maldita Vecindad sigue haciendo lo que mejor sabe hacer: convertir un concierto en una fiesta colectiva, en un carnaval de resistencia.
Cuatro décadas después, el barrio sigue de pie. Y sigue bailando.






