ÁLEX FERNÁNDEZ conquista el TEATRO METROPÓLITAN con una noche de MÚSICA, ROMANTICISMO y TRADICIÓN MEXICANA
Por: Cristy Padrón
Fotos: Oscar Sosa
El heredero de la Dinastía Fernández llena el recinto de Donceles y demuestra que la tradición ranchera está más viva que nunca
Anoche, la música mexicana no solo sonó en el Teatro Metropólitan. Retumbó. Con orgullo, con romanticismo y con apellido.
Álex Fernández, heredero de una de las dinastías más importantes y queridas de México, se presentó en el emblemático recinto de la calle de Independencia y ofreció una velada que fue mucho más que un concierto: fue una declaración de principios.
Frente a un teatro lleno, que lo recibió con el cariño reservado a los Fernández, Álex demostró dos cosas que pocos logran a su edad. Primero, que lleva en la sangre la herencia musical de su abuelo Vicente y su padre Alejandro. Segundo, y más importante, que está construyendo su propio camino.
ENTRE EL RANCHERO CLÁSICO Y EL SONIDO ACTUAL
Lejos de la imitación, la propuesta de Álex Fernández es clara: respetar la esencia de la música ranchera, del mariachi, de la canción que habla de amor y desamor, pero vestirla con sonidos contemporáneos que conecten con las nuevas generaciones.
Y anoche funcionó. Cada interpretación estuvo cargada de sentimiento, de ese romanticismo que ya es su sello y de un carisma que se hereda pero también se trabaja. El público, entregado, coreó, aplaudió y acompañó cada tema, convirtiendo el Metropólitan en una gran cantina elegante, en un palenque íntimo en pleno Centro Histórico.
Fue una noche donde el pasado y el futuro de la música mexicana se dieron la mano. Donde los jóvenes que hoy descubren el regional y los señores que crecieron con “El Rey” encontraron un punto en común: el orgullo de nuestras raíces.
Álex Fernández no necesitó gritar que es Fernández. Lo cantó. Y el Metropólitan lo entendió. Una noche redonda para la música mexicana.







