¿Los capitalinos ya no leen? Entre libros, pantallas e inteligencia artificial, la lectura resiste en la Ciudad de México
Por: Jorge Iturbe
Basta con recorrer una estación del Metro, sentarse en un parque o visitar una cafetería para encontrar a alguien con un libro entre las manos. Aunque la tecnología ha cambiado la forma en que consumimos información, la lectura sigue ocupando un lugar importante en la vida de miles de capitalinos.
Durante años se ha repetido que los mexicanos leen poco. Sin embargo, las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran una realidad más compleja. El Módulo sobre Lectura (MOLEC) señala que una persona lectora en México lee, en promedio, entre 3.4 y 4.2 libros al año, además de dedicar cerca de una hora por sesión de lectura.
En la Ciudad de México, el hábito permanece vivo gracias a una combinación de factores: una amplia oferta cultural, bibliotecas públicas, universidades, librerías y eventos como la Feria Internacional del Libro del Zócalo, que cada año reúne a miles de visitantes.
Las nuevas generaciones son las que más leen. Jóvenes de entre 12 y 24 años encabezan las estadísticas, aunque su forma de acercarse a la lectura es distinta a la de generaciones anteriores. Hoy conviven los libros con las noticias digitales, artículos especializados, blogs y publicaciones en redes sociales.
A pesar del crecimiento de las plataformas digitales, el libro impreso continúa siendo el favorito de la mayoría de los lectores. Para muchos, pasar una página, marcar un fragmento o simplemente desconectarse del teléfono sigue siendo una experiencia difícil de sustituir.
Sin embargo, el mayor cambio no está en el formato, sino en la manera en que procesamos la información. La llegada de la inteligencia artificial y de herramientas capaces de resumir textos en segundos plantea un nuevo reto para estudiantes, docentes y lectores. Tener acceso inmediato al conocimiento no siempre significa comprenderlo.
Especialistas coinciden en que la lectura desarrolla habilidades que ninguna tecnología puede reemplazar por completo: pensamiento crítico, capacidad de análisis, comprensión lectora y creatividad. La inteligencia artificial puede convertirse en una gran aliada para investigar o consultar información, pero difícilmente sustituirá el proceso de interpretar una obra, reflexionar sobre ella y construir una opinión propia.
La Ciudad de México continúa siendo una capital de lectores. Quizá hoy muchos cambien las páginas de papel por una pantalla, pero el interés por aprender, informarse y descubrir nuevas historias sigue presente.
Porque al final, leer no se trata únicamente de terminar un libro. Se trata de comprender el mundo, cuestionarlo y formar ciudadanos mejor informados. En una época donde la información viaja a la velocidad de un clic, detenerse a leer sigue siendo un acto de conocimiento y, muchas veces, también de resistencia.







